Preservar la fertilidad significa que las pacientes oncológicas jóvenes podrán ser madres una vez superada la enfermedad

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en edad reproductiva

A nivel mundial se estima que cada año se detectan 1.38 millones de casos nuevos y hay 458 mil decesos por esta causa, siendo el tipo de cáncer de más incidencia entre las mujeres, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México, según datos de la Dirección General de Información en Salud, dependiente de la Secretaría de Salud, en 2017 había 689 mastógrafos a nivel nacional en instituciones públicas de salud, donde la mayor concentración estaba en la Ciudad de México.

Cada vez son más las mujeres jóvenes con diagnóstico oncológico que conservan su fertilidad, pero aún hay mucho trabajo por hacer en este sentido, por lo que es necesario promover campañas informativas y de concienciación, ya que estos tratamientos pueden comprometer la fertilidad de la mujer e incluso provocar esterilidad.

Preservar la fertilidad significa que estas pacientes podrán ser madres una vez superada la enfermedad, y le  permitirá seguir adelante con su vida sin topar con la barrera de la infertilidad en el momento en que decidan formar una familia. Este revolucionario avance de la Medicina Reproductiva supone un gran aliciente para las mujeres que han de enfrentarse al impacto que supone este tipo de diagnóstico y a su tratamiento, proporcionándoles expectativas de supervivencia y la esperanza de poder cumplir el sueño de ser madres.

 

Vitrificación de óvulos

La congelación de óvulos es la técnica más avanzada para preservar la fertilidad con garantías, conservando toda la calidad de los óvulos. Consiste en realizar una leve estimulación ovárica con el objetivo de producir varios óvulos en la misma ovulación.

En este sentido es importante dejar claro que las investigaciones realizadas han demostrado que los niveles bajos de estrógenos no alteran ni influyen en la enfermedad, lo que garantiza la ausencia de riesgos para las pacientes.

Los óvulos obtenidos se extraen a través de una punción folicular y se vitrifican, es decir, se congelan a una velocidad ultrarrápida con sustancias crioprotectoras, pasando de una temperatura de cultivo de 37º a una temperatura de criopreservación de -196º, conservándose en nitrógeno líquido todo el tiempo que se desee y manteniendo intactas las células.

El procedimiento es muy sencillo, se realiza bajo sedación y no necesita ingreso hospitalario. La obtención de los óvulos tiene una duración de entre 15 y 30 minutos, en función del número de folículos, y su recogida se controla mediante una ecografía vaginal. Finalizado el proceso la paciente descansa durante una media hora y puede seguir con su vida normal.

La principal ventaja de este proceso respecto a la congelación tradicional es que la rapidez de congelación evita la formación de cristales de hielo que pueden dañar el óvulo, obteniendo inmejorables resultados clínicos que rondan el 97%, similares a los ovocitos en fresco.